Todo huele a canela….
Pases por donde pases, entres a donde entres, todo huele a canela, manaza asada, a chocolate y vainilla. Esos son los olores y gustos del invierno y de la navidad aqui. Se los consigue en velas, aceites de ambiente, tes, chocolates y galletitas.
En Buenos Aires nunca me hubiese preocupado por la navidad con tanta anticipacion como lo hago aca, no se si por que uno ya se contagia y ve todo decorado desde septiembre, o porque oscurece tan temprano y uno no tiene mucho que hacer, o por que tengo hijos y la navidad cobra de alguna forma otro sentido, o por todas las razones juntas. Pero el tema es que ya de a poco todo va cobrando otro color , rojo, verde y blanco, y la gente el tipico humor navideno: buen humor y estres por no saber que regalar!!!!
hasta pronto!
archivado bajo: Olivia






Argentinien-News 
Hola Olivia! Lei tu comentario..y quedé intrigado acerca de la “manaza asada”. Que es eso? Es una fruta que venden ahi?
Julian
Manzana asada!! Perdon! fue un error!!
What do you mean? que queres decir con eso?
Odio la canela!!!!!!!
Nunca fue un tema al que le diera mayor importancia viviendo en Bs As (más allá de rechazar algún pan dulce navidenio).
Tal vez se nota que en mi casa no me obligaron de chica a comer lo que no me gustaba. A mi tÃo de 45 anios todavÃa se le revuelve el estómago cuando recuerda que si no terminaba los zapallitos rellenos en la cena, sorpresa! se los servÃan de desayuno!
Pero al llegar a Alemania, descubrà que el hecho de que no me gustara la canela podÃa llegar a tener repercusión en mi vida social. A la gente de confianza les confieso (casi como un pecado) que no me gusta la canela, para ahorrarme malos momentos si nos vemos muy seguido o en épocas navidenias.
Con los no tan conocidos, no comparto mi secreto. Me comporté cómo una seniorita de sociedad cuando fui invitada en el mes de diciembre a tomar té con galletitas. Lo de las galletitas ya me lo esperaba (sólo cruzaba los dedos para que hubiera “Vanillekipferln” porque esas sà me gustan). Pero no queda tan cordial rechazar las galletitas caseras que nuestra anfitriona con tanto amor (o embole, no sé) amasó durante el nivoso “Adventszeit”.
Al abrir nuestra anfitriona la lata de las galletitas, comencé automáticamente a respirar por la boca para evitar cualquier aroma similar al de la canela (soy muy adversa al riesgo). En aquel instante pude comprobar que la cruzada de dedos no habÃa servido de mucho, pues las “Vanillekipferln” brillaban por su ausencia.
Como uno siempre puede tener peor suerte de la que cree tener, el exquisito té que nos sirvió ERA DE CANELA!!!!
Todo muy fino, todo muy lindo, pero me quedo con el té Taraguà y las Don Satur!
En la vida aprendà a ser algo diplomática. No sólo me tomé todo el té sino que además degusté creo que 2 o 3 de las galletitas. Estuvimos charlando un rato largo, y yo especulaba con la cantidad mÃnima de galletitas que debÃa comer por cada lapso de 10/15 minutos para que no descubrieran mi secreto. Pensé en todo tipo de fórmula aritmética, y me contenté con comer el mÃnimo para que nuestra amable anfitriona no sintiera que no valió la pena llenar de harina la mesada, amasar durante una tarde y haber estado unos 10 minutos para despegar una rebelde porción de masa pegajosa que muy pÃcara no se querÃa despegar de la alianza de matrimonio! ” A mà me gusta todo lo que me regalan con amor” dice siempre una persona a la que quiero mucho.
Olivia y lectores, en otra oportunidad, con gusto compartiré con Uds otras de mis experiencias de “la cuisine allemande”.
LG,
MarÃa